Mejorar resistencia física

Ganar resistencia física es fundamental en una gran cantidad de ámbitos. Te permitirá hacer frente más fácilmente a ciertos problemas, te servirá para ser mejor amante en la cama, podrás entrenar más cómodamente y ponerte más fit… En fin, ganar resistencia física es fundamental. Y, hoy, te contamos cómo lograrlo.

Necesitas ejercicio aeróbico

Esto es así de sencillo. Si quieres mejorar tu resistencia física, tienes que hacer ejercicio aeróbico y, poco a poco, ser capaz de hacer un poco más que el día anterior.

Así es como se consigue mayor capacidad pulmonar y mayor resistencia física tanto a nivel muscular como mental.

El ejercicio aeróbico es todo aquel que se puede hacer a una intensidad media, baja o alta y que requiere del cuerpo una gran cantidad de hidratos y grasas para producir energía (y, por tanto, también requiere una gran cantidad de oxígeno).

El ejercicio aeróbico es muy útil para quemar grasa y reducir peso. Pero no es eso lo que nos interesa hoy aquí. Hoy, lo que queremos es mejorar nuestra resistencia física.

Por tanto, tendremos que hacer ejercicios aeróbicos y, progresivamente, ir aumentando la intensidad y la cantidad de tiempo que pasamos haciendo dichos ejercicios.

Trucos para aguantar más haciendo ejercicios aeróbicos

Ahora, tenemos claro que tenemos que aguantar más haciendo ejercicios aeróbicos, porque éstos son los que más resistencia física exigen, así que, si mejoramos nuestra capacidad para hacer ejercicios aeróbicos, estaremos mejorando nuestra resistencia física.

Pero es difícil mejorar nuestras marcas en los ejercicios aeróbicos, ¿no?

Bueno, no es tan difícil. Con estos trucos para mejorar tu resistencia física, podrás aguantar mucho más tiempo haciendo ejercicios aeróbicos:

No te limites a correr

Si lo que quieres es mejorar tu resistencia física, es probable que hayas pensado en correr. Pues bien, deja que te diga que no tienes por qué correr si no te gusta.

A mí, por ejemplo, no me gusta lo más mínimo. Me siento estúpido corriendo sin que me persigan o sin querer cazar nada.

Es por ello que no corro. Pero siempre hago cardio. ¿Cómo? Pues con cualquiera de las muchas otras formas que hay de hacer cardio.

A mí, personalmente, me gusta la comba, así que es lo que hago. Cada día, media horita o una hora de comba (dependiendo del día).

Correr es lo primero que se le viene a la mente a todo el mundo, pero no es la única opción.

Echa un vistazo a las diferentes opciones y elige la que más te guste.

Hazlo divertido

Si eres una persona a la que se le hace cuesta arriba hacer cardio, vas a necesitar ponerte las cosas fáciles. La mejor forma de lograr esto es haciendo divertido el ejercicio que estés haciendo.

Por ejemplo, me acuerdo cuando era más chaval y en el colegio nos obligaban a correr por el patio para ciertos exámenes de Educación Física. Aquello me parecía aburridísimo, así que me ponía a andar a los cinco minutos de haber empezado.

El caso es que, después, me podía pasar una hora parriba y pabajo jugando al fútbol, porque aquello sí era divertido y merecía la pena mi esfuerzo.

Pues tú tienes que hacer lo mismo hoy: Si el ejercicio que quieres hacer te aburre (incluso aunque sea el que has elegido porque es el que más te gusta), busca la forma de hacerlo divertido.

Una opción es esa, jugar al fútbol en vez de correr. Pero tienes muchas otras: Haz ese ejercicio en compañía, ponte retos, date premios cuando cumples con algún objetivo, compite con otro, encuentra una forma de hacer el mismo ejercicio en un juego…

La cuestión es que te resulte fácil hacer el ejercicio, porque, si no, lo dejarás. Y no lo dejarás porque no puedas físicamente, sino porque te estás aburriendo.

Anímate

Seguramente, si has estado preguntando o echando un vistazo a gente que haga cardio habitualmente, te hayas encontrado con que muchos lo hacen mientras escuchan podcasts o cosas así.

Es una buena opción, la verdad. Es la opción que mejor permite aprovechar el tiempo. Pero no siempre es la mejor.

Si no eres capaz de motivarte a ti mismo, quizá sea mejor que, en lugar de ponerte un podcast, te pongas música muy activa o, incluso, discursos motivadores.

Parece una tontería, pero, si te pones discursos motivadores y te convences a ti mismo de que eres capaz de más, al final eres capaz de más.

Te invito a que hagas la prueba (concienciado y con voluntad de lograrlo, claro).

No obstante, si crees que eres capaz de hacer el ejercicio en cuestión con facilidad, en ese caso sí puedes apostar por ponerte podcasts, entrevistas, audiolibros… Así aprovecharás al máximo el tiempo.

Aumenta progresivamente el tiempo o el ritmo

Lógicamente, el objetivo aquí es mejorar cada día, así que tienes que ir aumentando la dificultad un poco cada día.

Hay dos formas básicas de mejorar al hacer ejercicio aeróbico: O bien haces más, o bien lo haces con mayor intensidad (o ambas cosas, claro).

Esto significa que, si empiezas haciendo un cuarto de hora de comba al día, a la semana siguiente hagas 16 minutos. A la otra, 17. A la siguiente, 18. Y, así, poco a poco, ir mejorando tu capacidad.

Obviamente, si empiezas con 15 minutos y ves que puedes seguir, pues sigue. Ve al límite, establece ese límite como el mínimo y, a partir de ahí, ve mejorando.

O la otra opción es aumentar la intensidad. Estar los mismos 15 minutos, pero a un ritmo mucho más elevado.

Ten en cuenta que, en ambos casos, mejoras cosas diferentes (en un caso, la resistencia de fondo y, en otro, la resistencia en sprint), por lo que una buena idea sería ir mejorando alternativamente tiempo e intensidad.

No te olvides del trabajo de fuerza

Con la mejora en el ejercicio aeróbico hay un problema, y es que sólo percibes la mejora cuando estás realizándolo. Es decir, notas que eres capaz de correr más cuando… estás corriendo.

También en otros casos en los que estás tirando de ejercicio aeróbico, claro (por ejemplo, en el sexo), pero, ya me entiendes, no es algo que percibas continuamente.

En cambio, el ejercicio anaeróbico (el ejercicio de fuerza) sí te permite ver con facilidad cómo estás mejorando.

Así que, para mantenerte firme y constante haciendo ejercicio, es muy buena idea complementar ejercicio aeróbico con anaeróbico. Es decir, hacerlo seguido. Por ejemplo, una hora corriendo y, después, ejercicio de fuerza (o ejercicio de fuerza y, después, una hora corriendo).

Obviamente, hay otros motivos para hacer ejercicio anaeróbico (aquí tienes nuestro artículo de motivos para ponerte fit). Pero este pequeño extra de ayudarte ver avances en tu dedicación al fitness y, por tanto, evitar que dejes el ejercicio aeróbico, también está muy bien.

Cuida tu alimentación

Por último, la alimentación es fundamental. Y no nos referimos a la importancia de la alimentación para ponerte fit (que también), sino a la alimentación antes de hacer ejercicio aeróbico.

Piensa que tu cuerpo va a demandar mucha energía, por lo que es buena idea ponérselo fácil. Comer algunos hidratos de carbono bastante calóricos antes de empezar a correr suele ser una buena idea.

En mi caso, lo noto con bastante claridad: Cuando hago comba después de haber comido algunas galletas puedo estar mucho más cómodo con el ejercicio que si la hago en ayunas o habiendo comido poco.

Por supuesto, esto depende de tu situación. Si lo que quieres es perder peso porque estás algo gordo, pues en ese caso te interesa hacer ejercicio en ayunas para que el cuerpo tire de las grasas acumuladas y no de los carbohidratos que le acabas de meter.

Simplemente, comprende tu situación y usa la alimentación adecuada.

Como puedes ver, ganar resistencia física no es especialmente complicado. Al final, es cuestión de práctica, de dedicación y de constancia. Si cada día intentas forzar un poquito más tu límite, podrás mejorar tu resistencia física de forma eficaz y sin grandes dificultades.

Artículo anterior¿Cómo y cuánto cardio debería hacer un hombre?
Artículo siguiente¿Cómo tener la mandíbula cuadrada?
El equipo de redacción de MundoMarte, compuesto por especialistas en diversas áreas.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí