Cómo diseñar un plan de vida

¿Estás contento con tu vida? Si es así, eres extremadamente afortunado. Si no es así, bienvenido a la realidad. Lo normal es que, si nos dejamos llevar y no tenemos objetivos, las cosas vayan mal. Por eso, hoy, hablamos de cómo diseñar un plan de vida.

Y es que los seres humanos son casi incapaces de estar completamente satisfechos con sus circunstancias actuales, independientemente de lo exitosos o equilibrados que sean.

Tenemos tendencia a llevar nuestras vidas sin ningún sentido, ni dirección, propósito o meta. Pero puedes evitar este estilo de vida caótico aprendiendo a planificar tu vida.

¿Qué es un “plan de vida”? ¿Qué puede hacer para aumentar tu satisfacción con tu vida? ¿Cómo puede hacerla más completa?

Tienes la suerte de haber dado con la página que necesitas para contestar a esas y otras muchas preguntas. ¡Vamos!

¿Qué es un plan de vida?

No hay persona viva que no tenga un sueño o un deseo. Es posible que muchas personas vean sus sueños y deseos como inalcanzables o poco realistas. La gente se desanima a la hora de alcanzar las estrellas debido a su miedo no probado al fracaso.

Pero lo cierto es que es posible dar vida a tu idea, sueño o deseo. Al menos, intentarlo. E, intentándolo, te acercarás a algo parecido a la consecución del objetivo.

¿Qué es un plan de vida? ¿Es una guía que traza la dirección de tu vida? ¿Es un esquema detallado de lo que debes hacer en cada momento?

Un plan de vida no es eso. Es más bien una promesa a ti mismo de que intentarás alcanzar los objetivos que te has marcado. Es tu mente sobre el papel.

¿Y si estás en la treintena y no estás seguro de si estos objetivos son los que quieres para tus 50 años?

No tienes que preocuparte. Tienes el control total de tu plan de vida. Un buen plan de vida es flexible, y eso es bueno. Es necesario permitir la flexibilidad para crecer y tener éxito.

¿Por qué es importante un plan de vida?

Tómalo todo con esta perspectiva. ¿Cuántas ideas eres capaz de tener cada día? Probablemente sean cientos. Probablemente recuerdes decenas.

Pero ahí se quedan.

Sólo los pensamientos que se trasladan de tu mente a un papel pueden convertirse en realidad. Tu mente es la ventana a este mundo. Así es como das vida a tus ideas.

Tus objetivos a largo plazo pueden hacerse realidad, pero sólo podrás lograrlo si los sacas de tu cabeza y los pones negro sobre blanco.

Aparte de eso, un plan de vida es una especie de compromiso. Es como firmar un documento legal contigo mismo. Tú eres la autoridad que hace la ley. Al fin y al cabo, te estás comprometiendo con tu plan de vida. Tienes derecho a cambiar tus prioridades u objetivos.

Eso sí, hay que encontrar un equilibrio entre esa posibilidad de cambiar el plan de vida y el compromiso. De lo contrario, no cumplirá su objetivo.

Un plan de vida te mantendrá en el buen camino durante la mayor parte de tu vida. Te servirá de guía a lo largo de los años. Tu visión está siempre delante de tus ojos, de modo que todo lo que hagas será coherente con tus objetivos a largo plazo.

7 ventajas de contar con un plan de vida

A continuación, te menciono algunas ventajas que obtendrás al definir un plan de vida:

Te ayudará a establecer prioridades

Tu jefe tiene prioridades, tu cónyuge también, tus amigos… Todos los que te rodean. ¿Y tú? ¿Eres capaz de hacer una lista? ¿Qué es lo más importante? ¿Tienes tus propias prioridades o dejas que otros decidan cuáles deben ser tus prioridades?

Te ayudará a equilibrar tu vida

Algunas personas sacrifican su matrimonio para seguir una carrera. Algunas personas sacrifican su salud y la relación con sus hijos por su carrera. O viceversa.

¿Qué pasaría si pudieras tener una salud fuerte y un gran matrimonio sin necesidad de sacrificar una carrera laboral exitosa? Esto posible, pero sólo si tienes un plan.

Si te dejas llevar, lo normal es que sacrifiques una de las dos cosas. Y, a menudo, que acabes perdiendo ambas.

Te ayudará a decir NO

Una vez tengas un plan de vida, sabrás cuáles son tus prioridades, las cosas importantes, las que no lo son, etc. Así que podrás decir que no a las actividades que son menos importantes con mayor facilidad, porque tendrás claro que no son prioritarias para ti.

Con un plan de vida, tendrás la claridad y el valor necesarios para gestionar tus oportunidades y las propuestas que se te hagan, en lugar de dejarte llevar.

Te ayudará a identificar y afrontar tu realidad actual

Nuestra mente tiende a engañarnos y tratar de ocultarnos la realidad, especialmente cuando ésta puede ser dolorosa. Un plan de vida te pone frente al espejo y te obliga a enfrentar esa realidad, sea cual sea.

Al fin y al cabo, si no empiezas desde donde estás (donde estás realmente), no podrás llegar a ningún lado. ¿Cuáles son tus realidades más difíciles? ¿Cuáles son tus mayores fallos? ¿Qué estás haciendo bien? ¿Qué te da miedo? ¿Por qué?

Te ayuda a vislumbrar un mañana mejor

Es importante reconocer dónde estás en este momento, pero también ver claramente a dónde quieres ir. Al fin y al cabo, para eso diseñas tu plan de vida.

¿Qué buscas en las distintas áreas de tu vida? ¿Cómo sería tu vida ideal? ¿Qué puedes y qué no puedes sacrificar por obtenerlo? ¡Aquí es donde empieza la diversión!

Te ayuda a conseguir cosas más importantes

Una vez que tengas una imagen clara de dónde estás en el presente y a dónde quieres ir, puedes crear un plan de acción eficaz.

No tiene que ser ultradetallado, pero tendrás que identificar los puntos de referencia y los hitos a lo largo del viaje, y descomponer esas metas en objetivos más pequeños. También estaría bien anotar algunas ideas sobre cómo alcanzar esos hitos.

No te arrepentirás de haber hecho un plan de vida

Muchas personas no están consiguiendo la vida que esperaban. Muchas personas se sienten frustradas, confundidas y desanimadas. No tiene por qué ser así. Puedes planificar tu vida y aumentar tus posibilidades de alcanzar el destino que deseas.

A fin de cuentas, te va a permitir conocerte mejor a ti mismo y no te va a llevar demasiado tiempo. No tienes nada que perder y sí mucho que ganar. Así que no te arrepentirás de haber hecho tu plan de vida.

Cómo hacer un plan de vida

Vayamos ahora a la mejor parte, cómo crear un plan de vida.

Cuando se trata de hacer un plan para tu vida, no hay una estrategia establecida. Sólo tienes que ser sincero contigo mismo (esto es lo primordial).

Ahora bien, sí podemos darte algunos consejos.

1. Sé consciente de tus fallos

Empezar por tus puntos fuertes y por tus logros no es una buena idea. Es mejor empezar por los fallos y los fracasos.

Todos fracasamos. Ocurre más a menudo de lo que crees. Tenemos que aprender a aceptar nuestros fracasos, ya que nos ayudan a crecer. Podemos aprender de nuestros fracasos.

Verás rápidamente el camino que quieres tomar en el futuro si empiezas por tus fracasos.

En primer lugar, los fracasos ocasionales pueden mostrarte el camino que realmente quieres seguir (a través de la vía negativa de identificar lo que no quieres en tu vida).

En segundo lugar, los fracasos repetidos en la misma dirección pueden ser una señal de que te apasiona. Debes plantearte si continuar por ese camino con nuevas estrategias (y definirlas) o aceptar que, quizá, ese camino no es para ti, por mucho que te guste.

En definitiva, empezar por los fallos y las debilidades te permitirá ver tus errores y obtener una orientación clara. Tus fracasos te ayudarán a identificar lo que hay que arreglar para que el resto de tu viaje sea tranquilo.

Te dejo aquí un artículo sobre cómo superar el fracaso que, a buen seguro, te vendrá muy bien para aceptar esos fracasos que has tenido y sacar provecho de ellos.

2. Identifica tu visión y valores a largo plazo

Tus planes a futuro deben ir acordes a tu moral y tus creencias. No puedes diseñar un plan que pase por convertirte en un asesino a sueldo si condenas la violencia. Es un ejemplo absurdo, pero se entiende el punto, ¿no?

Antes de planificar nada, debes identificar tus valores vitales. Y, si nunca te has parado a pensar en ello, este es un buen momento para hacerlo. Un hombre sin valores es un cascarón vacío.

Identificar tus valores te ayudará a evitar crear un plan de vida que entre en conflicto con tu espiritualidad o estabilidad mental. Para tener una vida feliz, es esencial ser fiel a tus valores. Tu plan de vida y lo que hay en tu mente y en tu espíritu debe estar alineado.

Si crees que vender sexo por dinero es inmoral, no puedes intentar hacerte rico creando una plataforma porno.

Este punto es muy importante.

3. Evalúate a ti mismo

Una vez tienes claros cuáles han sido tus fracasos y has podido identificar, gracias a ello, hacia dónde quieres ir sin que eso choque con tus principios y valores, es el momento de que te evalúes a ti mismo.

Es importante que te pongas frente al espejo y sepas en qué eres bueno, en qué eres malo, qué tienes que mejorar, en qué puedes apalancarte para lograr tus objetivos, etc.

Para ello, te recomiendo que hagas un análisis DAFO de ti mismo. Normalmente, estos análisis se hacen pensando en las empresas y negocios, pero nada impide que hagas un DAFO sobre ti mismo.

Nosotros tenemos una guía sobre el análisis DAFO. Puedes echarle un vistazo. También te recomendamos echar un vistazo a la guía sobre la Matriz de Eisenhower, que te vendrá muy bien junto al DAFO y el plan de vida para organizarte y tener una vida más plena.

4. Organiza tus objetivos futuros

Ahora es el momento de organizar tus planes de futuro. Identifica lo que quieres conseguir en el futuro y ponlo en orden. Toca bajar a lo concreto lo que deseas. Tómate tu tiempo, escribe todo lo que te apetezca. Después, borra lo que no sea realmente importante.

Este proceso debe llevarte a establecer los tres o cuatro grandes objetivos que deseas. Después, ordénalos identificando el plazo temporal en el que desearías alcanzarlos.

Por ejemplo, si tienes 25 años, podrías establecer como objetivo para los 30 años haber dado la entrada de un piso y tener una casa donde vivir. Para los 35, estar viviendo en pareja y tener un hijo. Para los 40, tener un negocio. Para los 50, haber alcanzado la libertad financiera.

No te pongas muchos objetivos, porque, si tienes muchos objetivos, no cumplirás ninguno.

Ten pocos y bien claros.

Y si el día de mañana cambias de idea respecto a alguno o hay que hacer algún ajuste, lo haces sin problemas. El plan de vida es flexible, ya lo sabes.

5. Planifica tus pasos

Una vez tienes claros los objetivos que quieres alcanzar y en qué plazos deseas alcanzarlos, tienes que tratar de dilucidar el camino desde donde estás hasta donde quieres llegar. Es decir, los pasos que vas a dar para cumplir ese objetivo.

Luego, la realidad, puede golpearte y cambiar por completo esos planes que tenías. Pero, como decía Eisenhower, “los planes no son nada, la planificación es todo”.

Es el propio proceso de planificación el que te permitirá hacerte una idea de cómo avanzar hacia tus objetivos. Te ayudará a conocer el camino y si, después, hay algo que te impida avanzar, tendrás las cosas suficientemente claras como para sortear ese escollo.

La clave está en desmenuzar esos grandes objetivos en pasos más pequeños y manejables que puedas dar e ir cumpliendo.

Por ejemplo, si tu plan es a cincos años vista, puedes tener pequeños mini planes a un año vista. Éstos, a su vez, pueden dividirse en pequeños micro planes a seis o tres meses vista.

Por ejemplo, tomando el ejemplo de la entrada de la hipoteca. Si necesitas 50.000€ para dar la entrada, puedes hacer planes anuales que consistan en ahorrar 10.000€ al año. Esos, a su vez, se pueden dividir en planes más pequeños, entendiendo que deberás ahorrar 833€ al mes para alcanzar ese objetivo a largo plazo.

Desmenuzar así tus planes, además, tiene la ventaja de que te permite experimentar más fácilmente los éxitos, lo que te ayudará a mantener tu motivación.

6. Elimina los bloqueos del camino

A medida que diseñas tu plan, te irás dando cuenta de que hay bloqueos en ese camino que estabas tratando de dibujar.

Este, de hecho, es uno de los principales motivos por los que la gente tiene una vida mediocre y sin plenitud: Al no haber hecho planes, no han sabido identificar los bloqueos en el camino. Sólo tenían una idea a largo plazo y, cuando llegan los tortazos, no saben gestionarlos.

Obviamente, al final, el objetivo no se alcanza.

Pero, planificando, puedes conocer esos tortazos de antemano (o, al menos, algunos de ellos) y tratar de protegerte.

Por ejemplo, siguiendo con el ejemplo que mencionábamos antes de la hipoteca: Al planificar, puedes ver que necesitas ahorrar 833€ al mes, y puede que no tengas esa capacidad de ahorro.

Esto es un escollo en el camino. Y, para sortearlo, tendrás que mejorar tu capacidad de ahorro. Quizá debas alterar un poco tu plan para añadir como objetivo adicional el aumentar tus ingresos en el próximo año.

Como ves, planificar te permitirá identificar de antemano algunos problemas a los que te enfrentarás y diseñar formas de enfrentarte a ellos.

También deberías identificar lo que, sin ser un escollo en el camino propiamente dicho, sí te está frenando.

Por ejemplo, ciertas relaciones personales nos impiden crecer. No es mala idea abandonarlas o ponerlas en stand-by mientras tratamos de obtener nuestros objetivos. Quizá te frene el lugar en el que vives. Puedes moverte a otra ciudad.

La clave es tratar de ponerte las cosas fáciles para recorrer el camino hacia tus objetivos.

7. Crea sistemas y usa métodos

Si intentas hacerlo todo por ti mismo, a pulso, sin intentar crear sistemas y métodos que te ayuden, estarás jodido. Nadie puede con todo a pulso.

En lugar de eso, crea sistemas y usa métodos que apoyen los cambios que deseas en tu vida.

Por ejemplo, si tu objetivo es ponerte fit, en lugar de intentar hacer ejercicio en tu casa, prueba a apuntarte a un gimnasio e ir con algún amigo. Si tu objetivo es pasar más tiempo con tus hijos, háblalo con tu mujer (y con tu jefe) y encárgate de ser tú el que los lleve al parque cada tarde.

8. Rodéate de gente que te apoye

Algunos hombres pueden valerse únicamente de su fuerza de voluntad, pero, en general, nos viene bien un poco de apoyo. No necesariamente ayuda con algo. Simplemente, apoyo. Saber que hay alguien ahí que nos dice “tú puedes”.

Apalancarte en diferentes tipos de ayuda puede ser muy positivo tanto a nivel práctico en la consecución de tus objetivos, como a nivel mental, para mantener la cabeza focalizada en tus objetivos.

Por ejemplo, puedes delegar parte de tu trabajo. Puedes suscribirte a boletines informativos para agilizar los procesos de aprendizaje y mejora personal. Puedes participar en comunidades donde haya otros hombres con objetivos con los que avanzar hombro con hombro (como MundoMarte).

Contar con gente que te ayude y apoye de diferentes formas te permitirá alcanzar más fácilmente tus objetivos. Por supuesto, correspóndeles a ellos, también, con tu apoyo.

Como ves, diseñar un plan de vida es algo muy útil y, en realidad, no es especialmente difícil. En un par de tardes puedes tener un muy buen plan de vida claro y definido. Pero tienes que atreverte a ponerte frente al espejo. ¿Te atreves?

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