Como ser mas competitivo

Competir es la forma natural de vivir del hombre. Esto puede ser chocante hoy en día, porque se nos vende todo lo contrario. Pero el hombre está hecho para competir. Es por ello que, hoy, traemos una guía sobre cómo ser más competitivo.

Un breve comentario personal

Creo en el poder de la competencia.

En casa, desde pequeños, siempre nos enseñaron a mí y a mis hermanos a competir. O, al menos, el valor de la competición.

Aunque no teníamos un hogar competitivo, mis padres nos permitieron a mí y a mi hermano competir en la vida real.

Nos permitieron experimentar el fracaso. Nos permitieron experimentar la victoria.

No eran más que una forma de exponernos a pequeñas cosas que nos permitirían ver el mundo real de la vida adulta. El mundo de los hombres.

Hoy en día existe algo llamado “trofeo de participación”. En mi infancia nunca conocí uno. O ganabas o perdías. Y en ambos casos aprendías algo.

Queríamos ganar la liguilla de fútbol de los colegios de la ciudad. No queríamos ser segundos. No queríamos conformarnos con participar. Queríamos ganar.

En la vida real, hay ganadores y perdedores. Hay muchas maneras de verlo. Hay grandes y pequeñas victorias. Hay victorias en las primeras etapas y pérdidas al final.

Participar, por ejemplo, puede ser una victoria. Participar es una victoria en las primeras etapas. Participar es la mejor manera de empezar si tienes miedo de hacer algo. Pero el objetivo final debe ser siempre la gran victoria.

Pero, sobre todo hoy en día, con la testosterona bajo mínimos, un estilo de vida muy tranquilo y entornos pacíficos, muchos hombres desconocen el poder y la importancia de la competencia y de la competición.

Puede ser miedo, falta de experiencia, tendencias introvertidas… No importa cuál sea la razón. Como hombre, deberías recuperar tu capacidad para competir. Y, sobre todo, tu deseo de hacerlo.

¿Por qué ser más competitivo?

Antes de pasar a ver cómo ser más competitivo, vamos a hablar de cuáles son las principales razones por las que deberías ser más competitivo:

Ganarás más dinero

Ser más competitivo te permitirá, lógicamente, ser más competitivo en el trabajo. Tratar de hacerlo cada vez un poco mejor cada día y no dejar que el mal hacer de otros te frente.

Y eso conducirá a aumentar tu productividad, lo que hará que aumente tu empleabilidad. Y, al aumentar tu empleabilidad, también aumentará el precio que las empresas están dispuestas a pagar por ti, permitiéndote aumentar tu salario.

También te pondrá con el mindset adecuado para crear tus propios negocios y poder sacarlos adelante. Lo cual, obviamente, también te permitirá aumentar notablemente tus ingresos.

Evitarás que los demás te pisen

Al ser más competitivo, no permitirás que terceras personas te pisen. Y es que, lo quieras que no, aunque tú no compitas, los demás sí lo hacen. Y si, para conseguir sus objetivos, tienen que pisarte, no dudarán en hacerlo.

Obviamente, que tú seas competitivo no significa que tengas que ir por ahí pisando a los demás. Pero podrías hacerlo. Y es esa capacidad la que te permitirá, precisamente, evitar que te pisen a ti.

Serás un buen ejemplo para los demás (especialmente tus hijos)

El hecho de ser competitivo, no dejarte pisar, poder llevar una buena vida, ser capaz de superar a los demás, pero elegir las formas de hacerlo para no ser una mala persona, etc. todo eso te convierte en un buen ejemplo para los demás.

Especialmente para tus hijos.

Porque no querrás que tus hijos vean que su padre es un cobarde o un vago que no puede o no quiere competir y que se deja pisotear por los demás, ¿no?

Cambia tu forma de pensar y te da otra perspectiva

Ser más competitivo también moldeará tu mente de una forma diferente. Te permitirá ver las cosas de otra manera. No mejor, cuidado. Otra forma, simplemente.

De este modo, tendrás diferentes formas de ver las cosas y podrás enfrentarte a cualquier situación con más herramientas.

Te hará mejorar y crecer

Evidentemente, al competir, tendrás que mejorarte a ti mismo, y eso te hará aprender más cosas y, en general, mejorar.

Y, por supuesto, enfrentarte a victorias y fracasos te permitirá crecer personalmente y a nivel espiritual.

En consecuencia, competir te hará crecer y mejorar como hombre.

Crecerá tu autoestima

A consecuencia de lo anterior, tu autoestima crecerá.

Es normal, si estás mejorando día tras día, si vas consiguiendo pequeñas victorias cada poco tiempo, ¿cómo no va a crecer tu autoestima? Es imposible que no lo haga.

Harás del mundo un lugar mejor

¿Quieres más razones para ser competitivo? Harás del mundo un lugar mejor.

Así, tal cual.

Si te vuelves más competitivo, como ya hemos dicho, te harás un hombre mejor. Esto, de por sí, ya sería suficiente para hacer del mundo un lugar mejor. Si todos nos mejorásemos un 1%, el mundo sería un 1% mejor. Es así de simple.

Pero es que, además, en el propio proceso competitivo, también se logran mejoras. Si tú tienes que hacer algo solo, tendrás un resultado. Si tienes que competir con otra persona haciendo ese algo, ese algo acabará siendo mucho mejor (ganes tú o gane el otro).

Así que, siendo más competitivo, mejoras el mundo por partida doble.

Te hará más atractivo para las mujeres

La competitividad está directamente relacionada con la testosterona, y es por ello que a las mujeres les encantan los hombres competitivos.

Hay mucho más que puedes hacer para resultar más atractivo y varonil a las mujeres, pero aumentar tu capacidad de competir es una de las cosas más básicas que deberías trabajar.

Es lo que hace un hombre

Por supuesto, no debes mejorar tu capacidad de competir simplemente para ligar más. Las mujeres son importantes, pero tú lo eres más. Deberías mejorar tu capacidad de competir para mejorar como hombre.

Porque, sí, lo que hace un hombre es competir.

Conquistar y proteger.

Siempre es lo mismo.

¿Cómo ser más competitivo?

Y, ahora que hemos visto las razones por las que deberías ser más competitivo, vamos a echar un vistazo a los pasos, trucos y consejos para ser más competitivo:

Paso 1: Aumenta tu testosterona

En los siguientes apartados vamos a dar muchos consejos relacionados con mejorar tu mentalidad y tu forma de ver las cosas para ser más competitivo.

Pero hay una realidad que es innegable y previa a todo lo anterior: Si no tienes testosterona, no vas a ser competitivo.

La testosterona es la principal hormona masculina, la que nos hace estar activos, con energía, con ganas de comernos el mundo. Así que, si, por cualquier motivo, tienes muy poca, no vas a tener ganas de competir.

Por suerte, tiene remedio. Nosotros tenemos un artículo completo sobre cómo aumentar la testosterona naturalmente. Y si eso no fuera suficiente, también tenemos artículos sobre el uso de clomifeno en hombres y la Terapia de Reemplazo de Testosterona.

Échales un ojo a todos ellos, hazte unas analíticas y comprueba si necesitas trabajar este aspecto (no sólo para ser más competitivo, sino para estar más sano en general –la testosterona baja es una enfermedad).

Paso 2: Haz un plan de vida

Una vez tengas arreglado lo anterior, lo más recomendable para continuar es que te diseñes un plan de vida.

Muchas personas no son competitivas porque van a la deriva en su vida. No tienen ningún plan, ningún objetivo, ninguna meta. Siendo así… ¿Por qué esforzarse en nada? ¿Por qué competir? Si ni siquiera sabes con quién tienes que competir ni para lograr qué.

Así que te recomiendo que te leas nuestro artículo sobre cómo diseñar un plan de vida, te sientes una tarde, pongas en orden tus ideas y te pongas metas y objetivos por los que luchar.

Paso 3: Acepta la realidad de la competitividad

La competitividad es lo normal en el hombre. De hecho, basta con echar un vistazo a la historia de la humanidad para darse cuenta. Incluso a la historia de la evolución de las especies, si me fuerzas.

¿Es necesaria también la cooperación? ¡Sin duda! Pero la competitividad también es necesaria. El mundo no puede avanzar si falta una de esas dos cosas.

El caso es que, ahora mismo, vivimos en tiempos relativamente fáciles. Las tiendas de comestibles. Internet. No tenemos que trabajar tan duro como nuestros antepasados.

Y este cambio en el nivel de vida choca con el hecho de que todavía seamos monos a un nivel biológico.

Esto es algo que se ve muy bien en el tema de la alimentación. Parece que nuestros ancestros, como otros animales, vivían en un estado de semi-inanición. Por eso sus cuerpos estaban preparados para almacenar tanta energía como podían a través del alimento cuando encontraban una pieza.

Eso, en nuestros tiempos, ya no es necesario, porque la comida no escasea. Pero como seguimos teniendo esa necesidad biológica de acumular alimento y energía por si mañana no hay nada que llevarse a la boca, pues el resultado son las tasas de obesidad que tenemos.

Pero el hecho de que viviésemos en un estado de semi-inanición también implica que nuestros ancestros debían competir por la comida, tanto con otros animales como con otros hombres. No habrían sobrevivido si no hubiesen tenido espíritu competitivo.

Independientemente de que buscasen competir con otros hombres, con otros animales o con los elementos, lo que sobre todo buscaban era ser mejores. Era la única forma de sobrevivir. Mejorando.

Puede que ya no sea necesario competir para sobrevivir. Pero podemos aceptar nuestra naturaleza competitiva y sacarle el máximo partido. A fin de cuentas, la competitividad no es necesaria para sobrevivir, pero sí lo es para vivir mejor.

Así que acepta los sentimientos negativos que vienen de la competitividad. No te juzgues. Está en tu ADN. Estás diseñado para ser competitivo.

Puedes perdonarte a ti mismo si te sientes mal por ello y asumir que ser competitivo no significa que tengas que vencer a otra persona. Puedes vencer a la vida.

Paso 4: Identifica tu motivación interior

A corto plazo, la motivación externa puede ser eficaz. Y esta puede ser positiva (querer ganar una competición por el premio económico) o negativa (demostrar a alguien que te dijo que no lo lograrías que estaba equivocado).

Sin embargo, la realidad es que la motivación externa sólo funciona a corto plazo.

Lo que en realidad te ayudará a ser más competitivo a largo plazo es querer mejorarte a ti mismo y alcanzar tus objetivos personales (volvemos a la importancia de diseñar un plan de vida).

¿Qué es lo que más te decepciona de ti mismo? ¿Qué querrías mejorar? ¿Cuáles son tus sueños? ¿Qué querrías conseguir?

No hay nada mejor en lo que concentrarse que en ti mismo, en tus necesidades, objetivos, flaquezas… De ahí debes sacar tu motivación.

Paso 5: Aprende a disfrutar del proceso

Las personas más competitivas no sólo aman ganar. Ni siquiera odian perder. Aman el ascenso. Ven la victoria como el resultado del trabajo duro. Es el trabajo que otros no hacen.

No hay meta posible si no se recorre el camino. Y, el camino es cada vez más difícil. Así que, si quieres ser competitivo y alcanzar la meta, debes aprender a disfrutar del camino.

Todo el mundo quiere ser el autor de la próxima gran novela bestseller. Es un sueño maravilloso. Todo el mundo quiere montar su propio negocio. Todo el mundo quiere ponerse fit. Todo el mundo quiere muchas cosas.

¿Por qué la gente no lo hace más a menudo?

No soportan el camino. No soportan el proceso. Y no lo soportan porque no quieren mejorar, no quieren competir. Quieren el premio y ya está. Y la vida no funciona así.

Echa un vistazo a los que tienen éxito. Puedo garantizar que el 99,9% de ellos tenían sueños, pero también amaban trabajar, picar piedra, el proceso. Disfrutaron del trabajo diario.

Si quieres tener éxito, tienes que disfrutar del proceso.

Paso 6: Aprende a gestionar los NO

En tu vida te vas a encontrar con muchos noes. Gente que te dirá que no puedes hacer algo, lesiones que te dirán “no vas a seguir”, alguien que rechazará tu propuesta, etc. Y, muchas veces, esos noes vendrán de personas que te quieren.

Así que es algo difícil de gestionar.

¿Cómo enfrentarse a los NO?

Esta es la verdad: Debes utilizar los NO para alimentar tu impulso competitivo.

Puedes demostrar que están equivocados. Puedes estar contento de haber encontrado una forma de alimentar tu competencia y a ti mismo a través de la negatividad de los demás.

Demostrar a los demás que están equivocados es una motivación externa fantástica. No será suficiente a largo plazo, pero puede ser justo lo que necesitas para un primer empujón.

Paso 7: Aprende a perder

A nadie le gusta perder, pero perder es parte de la competición, igual que lo es ganar e igual que lo es el proceso.

Si, como dijimos antes, disfrutas del proceso, no deberías tener problemas al perder. Evidentemente, no te va a gustar, pero va a ser un simple toque de atención de que debes seguir mejorando. Y eso, si te gusta el proceso, es maravilloso.

Además, recuerda que lo importante es el largo plazo. Lo importante es ganar la guerra, aunque pierdan algunas batallas.

Para ganar las batallas más importantes, puede que tengas que perder otras más pequeñas. Eso puede resultar doloroso, pero debes saber gestionarlo sin apartar la mirada de lo realmente importante: Ganar la guerra.

¿Y qué es ganar la guerra? Lograr tus objetivos personales. No los de ninguna otra persona. Los tuyos. Mejorarte, lograr algo que te habías propuesto.

Si tu objetivo es ser un escritor famoso, ¿qué problema hay con que otro escritor venda más que tú? Puedes seguir escribiendo y superarle con tu próxima publicación.

Las personas que no son competitivas piensan que deben ganar todas las batallas. No les importa cómo lo han hecho. Sólo les importa si ganan o pierden, y no les gusta perder. Porque sólo les importa el premio, no el proceso.

No les importa ser mejores y no ven el valor de perder.

Contrariamente a la creencia popular, las personas competitivas pueden ser duras consigo mismas si pierden y se dan cuenta de que no lo hicieron bien. Pero agradecen esa derrota, la aceptan, la integran y la usan para mejorar.

Paso 8: Acepta tus fracasos

Ligado al punto anterior, debes aceptar tus fracasos. El fracaso es un paso en el camino hacia el éxito.

Nuestra competitividad se pone a prueba a menudo cuando fracasamos. El mundo que nos rodea a menudo nos echa en cara nuestros fracasos. Es un rasgo humano común.

En realidad, eso también es una forma de competir. Si logras avergonzar a los demás, dejarán de intentarlo, así que tú podrás ganarles. Es una forma muy triste de competir, pero existe.

La clave es que no dejes que el fracaso te detenga. Y, obviamente, que no dejes que lo que digan los demás te frene.

Puedes pensar en el éxito como la capacidad de sobrevivir. El lince puede estar triste por haber perdido un conejo, pero no puede pararse ahí. Debe prepararse para cazar otro, porque su supervivencia depende de ello.

El fracaso es una parte normal de la vida. Cuanto más lo intentes, cuanto más largo sea tu camino, cuanto más te esfuerces por ser el mejor, más fracasarás. Es normal: A mayor número de intentos, mayor probabilidad de fallar.

Pero la práctica y la insistencia será lo que te haga mejor y, al final, acabes ganando más veces de las que pierdes y, por supuesto, acabes ganando a los demás.

Piensa en lo que decía Michael Jordan:

“He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mi para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito”

No se trata de meter cada canasta. No se trata de ganar cada partido. Se trata de ser el mejor.

Paso 9: Identifica a tus enemigos

Casi todas las personas de éxito tenían un enemigo. Necesitaban a alguien que les empujara a través de la vía negativa. Alguien que les hiciera llegar a sus límites.

Esta es una estrategia exitosa para las empresas. Apuntan al competidor. Ponen sus esfuerzos en vencer a ese competidor. Esto es algo en lo que todo el mundo puede estar de acuerdo.

Encontrar un enemigo al que batir te permitirá mantener la motivación y te dará un norte al que dirigirte en tu camino.

Paso 10: Mantente en movimiento

Es peligroso pensar demasiado en el futuro, pero también es peligroso vivir en el pasado.

Volviendo al reino animal:

¿Es posible que el lince esté pensando en el futuro o en el pasado cuando mira a un conejo en el bosque?

Ni de lejos.

Lo único que le importa al lince es cómo cazar ese conejo para sobrevivir hasta el día siguiente.

¿Qué puedes hacer hoy para acercarte a tu objetivo?

Eso es lo que importa. Céntrate en el aquí y ahora. Si estás levantando hierros, levanta hierros. Si estás trabajando en tu negocio, trabaja en tu negocio. Pon cada pequeña parte de tu ser en ello. Sólo así lograrás los mejores resultados.

Evidentemente, necesitas planes a largo plazo. Metas. Pero, mientras estás en ello, debes estar 100% enfocado.

Paso 11: Ten en cuenta que el juego nunca termina

Las personas competitivas sienten tanto gratitud por los progresos realizados hasta el momento como expectación por lo que les espera a futuro.

Ser ambicioso es importante. No querer parar. El descanso no existe. No existe el reposo. El descanso del guerrero sólo es una recuperación de fuerzas para continuar compitiendo. No hay que ir para atrás ni para coger impulso.

O mejoras o empeoras. No es posible mantenerse.

No puedes pensar en las victorias pasadas, porque no se trataba de ganar. Nunca se trató de ganar. Se trataba de competir. De mejorar.

Por eso un hombre de verdad no habla de sus triunfos pasados, sino que se enfoca en mejorar y conseguir nuevos logros.

Los hombres poco competitivos se contentan con sus victorias pasadas y se pasan el día hablando de ellas. Aquella vez que subieron un puerto de montaña en bici cuando eran jóvenes, aunque ahora parezca una morsa. Aquella vez que tuvieron un negocio rentable, aunque ahora estén quebrados.

No seas así. Tú debes mirar hacia el futuro y continuar mejorando.

No importa lo que hayas hecho. No importa si has logrado un pequeño éxito en una competición regional o el oro olímpico. Es indiferente. Tus logros pasados no importan.

Paso 12: Da siempre el 110%

Esta es la señal más evidente de que a alguien le gusta más el proceso que el premio.

El auténtico hombre valora el premio, pero lo que realmente valora es superar sus límites.

El hombre mediocre hace lo mínimo posible para conseguir el premio. El hombre valeroso hace todo lo que está en su mano y un poco más.

Por eso, el premio es algo secundario.

¡Cuidado! No hay que confundirlo con “lo importante es participar”. No, lo importante es mejorar, y la medida de cuánto has mejorado es qué tan bien acabas en la competición, siendo el premio el mejor resultado.

Así que, sí, el premio tiene su valor como medidor de lo realmente importante. Si te conformas con participar no habrá ni premio ni razón para esforzarte.

Paso 13: No te compares con los demás

Evidentemente, debes compararte con los demás cuando estás compitiendo, porque si otro queda segundo, tú no vas a quedar segundo. O primero o tercero, pero segundo no quedarás. Así que hay que compararse.

Además, compararte es lo que te dará la medida de qué tan buen camino llevas en ese ámbito concreto en el que estás compitiendo.

Pero es fijarse en los competidores con una finalidad utilitarista, digamos. En lo esencial, no tienes por qué compararte con otros.

No tienes que buscar ser como tal o cual otra persona (esto puede servirte para motivarte al principio, nada más), sino ser mejor que tu yo de ayer.

Eso es todo. Ser mejor que tu yo de ayer. Ese es el objetivo. Superar a otros sólo es un mecanismo para lograrlo y medir ese progreso.

Paso 14: Habla con tu lado oscuro

No hay nada de malo en aprovechar nuestros deseos más oscuros si nos vienen bien para alcanzar el éxito. No te avergüences si te mueve la vanidad, el dinero, la fama o cualquier otra cosa superficial que la sociedad dice que no son importantes.

En su lugar, canaliza esos deseos de forma efectiva para ser más competitivo.

La sociedad siempre intenta imponer sus valores, pero debes ser capaz de ser más libre e independiente. Y si lo que te motiva es algún valor que la sociedad no aprueba o desprecia… ¡Que se joda la sociedad!

Un hombre sabe diseñar su propio camino.

Y lo mismo es válido al contrario: Un hombre no va a aprovechar prácticas que la sociedad apruebe para alcanzar sus objetivos si eso va contra sus normas y su moral.

Un hombre es capaz de crear, hasta cierto punto, su propia ética.

Así que no te avergüences ni preocupes por esos deseos “inmorales” en tu interior. Aprovéchalos y ponlos a jugar a tu favor.

Utiliza tu ira para hacer que tus competidores se arrepientan de haberse cruzado contigo. Si tratas de reprimir tu ira, competirás peor, y eso, además de hacerte perder, será una falta de respeto a tus competidores.

Acepta la oscuridad y úsala para llegar a la luz.

Paso 15: Sé diferente

Si eres igual que los demás, no puedes esperar resultados diferentes. El éxito es un resultado único y excepcional. Así que debes ser único y excepcional.

Ya lo dijimos por arriba: Debes hacer un buen análisis DAFO de ti mismo. Encontrar tus puntos fuertes y tus oportunidades y apalancarte en ello para marcar la diferencia.

No importa a qué te dediques, sino que tengas un conjunto de rasgos, características y actitudes que te diferencien de los demás en tu campo.

Se trata de tener una colección de habilidades y características relacionadas que pueden utilizarse conjuntamente. Aunque no es necesario ser el mejor en cada habilidad, una combinación idónea y original te permitirá destacar entre los demás.

Si tienes muchos seguidores en redes sociales para promocionar tus libros, no tienes que ser necesariamente el autor de novelas más vendido.

Es sólo un ejemplo, pero se aplica a cualquier otro ámbito.

No importa cómo lo hagas: La diferenciación te hará más competitivo.

Y la diferenciación se logra combinando características, mejorándolas, haciendo que trabajen mejor juntas, añadiendo nuevas para multiplicar sus potencialidades…

Si sólo te centras en una habilidad o característica, es mucho más difícil marcar la diferencia, porque siempre habrá alguien muy capaz en esa misma habilidad o característica.

Paso 16: No pongas excusas

Un verdadero hombre no pone excusas al perder. Cuando un hombre pierde, su único tema de conversación es cómo hacerlo mejor.

La gente que no es competitiva, la gente que sólo quiere ganar, puede inventar muchas razones por las que no tuvo éxito. Encuentran excusas (generalmente ajenas a sí mismos y culpa de terceras personas).

Los hombres verdaderamente competitivos, en cambio, no aceptarán una excusa, aunque sea una razón válida para su fracaso. Aunque esa excusa sea cierta, no la usarán. Deben mejorar. Punto.

No se trata de ser un fanático del control. Se trata de esforzarte por dar lo mejor de ti mismo sin importar las circunstancias. Debes estar orgulloso de tu capacidad y voluntad de perseverar independientemente de las circunstancias.

No importa la circunstancia, los hombres competitivos asumen toda la responsabilidad de sus fracasos.

Los elementos no pueden doblegar tu voluntad.

Y, si lo hacen, no es algo excusable. La culpa es sólo tuya y tuya es la responsabilidad de mejorar para que no vuelva a suceder.

Paso 17: Reconoce los méritos y créditos de los demás

Los competidores ganan y dan las gracias a todos los demás. Esto se ve muy bien en los ganadores en algún deporte, pero no solamente. También se ve en otras áreas de la vida.

Los hombres competitivos, cuando ganan, dan las gracias. A todo el mundo, desde Dios hasta sus entrenadores, pasando por las personas que lo construyeron y sus padres.

Como el mérito, para ellos, no es parte importante del proceso, no les importa dárselo a los demás.

El hombre mediocre, en cambio, se atribuye cualquier mérito, por poca relación que tenga con él. Como si sus padres, su entrenador, sus compañeros, su pareja o sus competidores (sí, sus competidores) no tuvieran ningún papel en ese triunfo.

Lo cierto es que competir es exigente. Y, aunque, en última instancia, compites solo, lo cierto es que necesitas tener gente a tu alrededor para lograrlo.

El hombre competitivo reconoce a su oponente, independientemente del resultado:

Si gana, es porque el oponente peleó con ganas y eso le obligó a dar lo mejor de sí mismo.

Si pierde, agradece la oportunidad de luchar contra alguien tan hábil y talentoso.

Un hombre competitivo es agradecido. Porque, sin gratitud, la competición, la mejora personal y los premios son más vacíos.

Paso 18: Sé más valiente

Muchas personas no son competitivas porque, simplemente, no son valientes. No se atreven ni siquiera a empezar a hacer algo. Y, cuando se atreven, no se atreven a continuar y enfrentarse a los obstáculos que surgen por el camino (no digamos ya a los competidores).

Así que, si quieres ser más competitivo, tendrás que ser más valiente.

Quizá no seas valiente porque tienes una falta de testosterona, en cuyo caso, te recomendamos prestar mucha atención al primero punto de esta guía (en serio, es muy importante).

Pero quizá, simplemente, no seas valiente porque nunca te has propuesto serlo. Hay gente que, de natural, es más aprensiva. No pasa nada, es algo que se puede trabajar y mejorar. Y eso, en sí mismo, será un proceso competitivo.

Nosotros tenemos una guía sobre cómo ser más valiente. Te recomendamos echarle un vistazo si consideras que no eres una persona especialmente valiente. Seguro que es un buen punto para empezar a ser más competitivo.

Paso 19: Ponte fit

Por último, sea cual sea el ámbito en el que quieras competir, te recomiendo que te pongas fit. Hacer ejercicio y ponerse fit tiene muchos beneficios, y uno de ellos es que fortalece tu espíritu competitivo en cualquier otra área.

Piénsalo: Estás practicando una serie de ejercicios que te hacen mejorar día tras día y que cada día te exigen un poco más, obligándote a superarte a ti mismo.

Eso moldea de otra forma tu cabeza. Después, puedes trasladar ese mindset a otras áreas de tu vida (bueno, no hace falta que lo traslades, es algo que pasará de forma natural).

Así que, sí, ponte fuerte. Mueve hierros.

Como puedes ver, ser más competitivo está en tu mano. Es cierto que hay un cierto componente biológico que no vas a poder alterar fácilmente, pero muchas de las razones por las que no eres competitivo son ambientales, culturales y de tu educación. Y eso sí puedes cambiarlo.

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