Cómo ser más atractivo

El primer paso para ligar más es evidente: Ser más atractivo. Y, para ser más atractivo a las mujeres, hay que ser más masculino y varonil. Olvídate de lo que ellas dicen. No tienes que ser más dulce ni más comprensivo. Eso te llevará a ser su amigo. Ellas no saben lo que quieren. Por más que crean que no, la naturaleza es la que es (y la cultura heredada también).

¿Y se puede ser más masculino y varonil y, por tanto, ser más atractivo a las mujeres? Sí, se puede. En este artículo vamos a centrarnos en ser más atractivo a un nivel más primario, más animal (o sea, para despertar en la mujer el primer interés con tan solo ver tu físico o tu actitud).

No obstante, recuerda que no todo es ser más atractivo a ese nivel primario. Tienes otras guías que también te ayudarán a atraer mujeres a otros niveles (y a mejorarte a ti mismo como hombre, que es aún más importante). Son nuestra guía sobre cómo ser más inteligente y sabio, nuestra guía sobre cómo ser más sociable y popular, nuestra sobre cómo ser mejor en la cama y nuestra guía sobre cómo ser rico.

En esta guía, como decimos, nos vamos a centrar, solamente, en el aspecto físico y de actitudes. Para potenciar tu atractivo en este sentido, deberás potenciar tus caracteres sexuales secundarios físicos y psicológicos, y, en cierta medida, tu rol de género.

Una breve explicación

¿Por qué para ser atractivo hay que potenciar los caracteres sexuales secundarios físicos y psicológicos principalmente y, en menor medida, tu rol de género?

Bueno, respecto a los caracteres sexuales secundarios, hay que decir que es lo fundamental para captar la atención de una mujer y resultarle más atractivo. Es el atractivo más animal, no es algo que ella vaya a razonar. Si tus caracteres sexuales secundarios están desarrollados, las atraerás de forma inevitable en un primer momento (esto no quita que, si luego eres un completo idiota, pasen de ti —pero es menos probable y, al menos, tendrás la primera impresión ganada).

En la mayoría de animales existe lo que se llama dimorfismo sexual. Es decir, machos y hembras presentan diferentes características tanto a nivel físico como etológico (o sea, psicológico y de comportamiento). Esas diferencias es lo que llamamos caracteres sexuales, que se dividen en primarios y secundarios.

En los primarios ya lo tienes todo hecho, porque esas diferencias son, básicamente, los órganos reproductivos y el aparato genital que tiene cada sexo.

En los secundarios sí hay trabajo que hacer, porque se pueden potenciar. Y sucede que un individuo de un sexo, instintivamente, busca los individuos del otro sexo con los caracteres sexuales más desarrollados, porque eso tiende a garantizar (directa o indirectamente) la supervivencia de la descendencia que tengas con esa pareja.

Por ejemplo, a los hombres nos gustan las mujeres con caderas anchas (sí, esa intuición que tenías al respecto está constatada científicamente). La razón es que una mujer con caderas anchas es más fácil que dé a luz bien, y que ni ella ni el hijo mueran en el parto.

En el caso de las mujeres, se ven atraídas por la barba (que es un carácter sexual secundario). Podría parecer irrelevante, pero la barba está indicando mayor testosterona, y mayor testosterona implica mayor agresividad, o sea, mayor probabilidad de, por un lado, llegar alto en el escalafón social y, por otro, protegerla a ella y a los hijos.

Hay que señalar que los caracteres sexuales secundarios no son solo físicos, también son psicológicos y de comportamiento. La testosterona está asociada a mayor impulsividad, mayor asunción de riesgos, mayor agresividad, etc. Así que también tendremos que trabajar aspectos de ese tipo si queremos resultar más atractivos (¿has oído lo de que importa más la actitud que el físico? Pues por aquí van los tiros).

Como ves, somos animales, por mucho que nos creamos muy listos. Seguimos teniendo instintos. Actuamos emocionalmente y, después, racionalizamos la decisión. Sabiéndolo, podemos aprovecharnos de ello.

¿Y qué hay sobre los roles de género? Bueno, esto es un poco más volátil. Los caracteres sexuales secundarios atraen a todas las mujeres heterosexuales. Da igual que sean del opus o feministas. En cambio, los roles de género son menos claros.

Entendemos por roles de género aquellas prácticas, comportamientos, normas y representaciones culturales asociadas a cada género. Es decir, es algo cultural. Y, sí, hasta cierto punto las cuestiones culturales se edifican sobre un sustrato biológico (en el que estarían incluidos los caracteres sexuales), pero no solo.

Como los roles de género son culturales y la cultura varía, los roles de género también varían. Y (algo que se pasa por alto muchas veces), no todas las mujeres tienen la misma visión de ellos ni están en entornos con idéntica cultura. Este último punto será fundamental cuando abordemos la potenciación del rol de género, porque no será igual intentando seducir a una mujer del PP que a una feminista radical.

Por el momento, con que te haya quedado claro que los caracteres sexuales secundarios son lo que atrae a todas las mujeres invariablemente y que los roles de género también atraen a las mujeres, pero hay que modularlos porque atraerán a unas mujeres u otras dependiendo del contexto, suficiente.

En los siguientes apartados vamos a ver los caracteres sexuales secundarios (los separamos en físicos y psicológicos) y la potenciación del rol de género.

Caracteres sexuales secundarios físicos

Empecemos por lo más fácil y que más te aportará: Los caracteres sexuales secundarios físicos. Si potencias esto, tendrás aproximadamente el 40% del trabajo hecho a la hora de ser atractivo. Y es lo más fácil de trabajar.

Veamos cuáles son los caracteres sexuales secundarios físicos que debes trabajar y por qué:

Barba y vello corporal

En primer lugar, está el vello corporal, incluyendo el vello facial y, por tanto, la barba. En los varones, la barba y el vello corporal empiezan a desarrollarse durante la pubertad, y la cantidad de vello tanto en la cara como en el cuerpo viene determinada por la testosterona y un subproducto de ésta, la Dihidrotestosterona.

Por lo tanto, cuando una mujer ve un hombre con barba densamente poblada y vello corporal, lo que siente (intuitiva e instintivamente) es que es un hombre con alta testosterona, que será capaz de protegerla y competir por llegar a un nivel alto en el escalafón social. Y eso es atractivo.

Siendo así, en principio, deberías intentar tener una barba densamente poblada y vello corporal.

No obstante, hay que matizar tres cosas:

La primera es que la cantidad de vello corporal y facial no depende únicamente de la testosterona sino, también, de la genética. No en vano, los indígenas americanos son lampiños, y eso es por cuestiones genéticas, no significa que tengan poca testosterona.

Por tanto, si no tienes vello corporal o facial y, por más que lo intentas, no consigues que aparezca, tampoco tienes que comerte la cabeza pensando que eres un hombre a medias por tener poca testosterona. Probablemente sea genético. Tendrás que potenciar más otros caracteres. No hay problema.

La segunda es que una cosa es lo que instintivamente atraiga a una mujer porque le permite detectar mayor testosterona y otra lo que culturalmente considere bello. Una mujer puede verse atraída inconscientemente por, entre otras cosas, la barba, y luego desear que te la afeites. Lo mismo con el vello corporal. No confundas ambas cosas. Una cosa son los deseos y gustos conscientes y otra cosa el instinto.

Para ejemplificar esto, merece la pena mencionar la cantidad de estudios que hay que muestran resultados poco concluyentes. En algunos se muestra cómo las mujeres prefieren los hombres con vello corporal. En otros, se muestra lo contrario. Esto se debe a las diferencias entre el atractivo primario y lo que culturalmente se considera bello.

El tercero es que afeitarse la barba puede ser una señal honesta costosa. ¿Sabías que las gacelas se ponen a saltar delante de los leones? ¿Por qué saltan? ¿No deberían guardarse esa energía por si tienen que salir corriendo? La respuesta es: Saltan para indicar al león que les sobra energía y pueden permitirse derrocharla, y que es mejor que el león vaya a por otra gacela que salte menos, y, por tanto, tenga menos energía y, probablemente, corra menos.

Curioso, ¿verdad?

Renunciar voluntariamente a una muestra de tu testosterona podría lanzar un mensaje a las mujeres tal que “tengo tanta testosterona y se deja ver en tantos otros aspectos de mí, que me puedo permitir el lujo de renunciar a esta forma de mostrarlo”.

Pero vaya, más allá de las matizaciones, un buen punto de partida para ser más atractivo es tener más barba y vello corporal. Mejor tener que afeitarte después que no tener pelo que afeitar. Tener pelo te da opciones. No tener pelo no te las da.

¿Y cómo consigo tener más barba y vello corporal? Puedes leer más sobre este tema en nuestro artículo acerca de cómo tener más barba y vello corporal.

Tamaño de manos y pies

El tamaño de las manos y de los pies también es un carácter sexual secundario que denota testosterona, sobre todo la que se ha tenido en el momento de la pubertad y el desarrollo. No es la única hormona que interviene (aquí la hormona del crecimiento tiene mucho peso), pero también influye. El tamaño en sí tampoco es lo único importante (la relación entre el segundo y cuarto dedo parece serlo tanto o más), pero es importante.

Lógicamente, si tienes 30 años, aumentar el tamaño de tus manos y tus pies es complicado, pero siempre se puede hacer algo. Nosotros tenemos un artículo dedicado a cómo tener las manos y los pies más grandes.

El caso es que las mujeres se fijan en ello. ¿Has oído hablar de que las mujeres siempre se fijan en los zapatos? Bueno, en parte es para ver qué tan cuidadoso es el hombre, pero tengo la firme creencia (aunque solo es eso, creencia) de que también lo hacen para fijarse en el tamaño del pie.

En cualquier caso, lo que seguro que sí habrás oído son las teorías que hay en relación al tamaño de las manos y los pies y el pene (y el tamaño del pene también tiene que ver con la cantidad de testosterona y la virilidad). Sobre esto hay muchas fórmulas, pocas o ninguna de ellas avaladas por la ciencia, pero que son cultura popular. Y, no nos engañemos, cuando el río suena, agua lleva.

Así que aumentar el tamaño de tus manos y de tus pies siempre es una buena idea.

Anchura de pecho y hombros

Esta es una de las más clásicas. Cuanta mayor testosterona en el desarrollo, mayor anchura y pecho y hombros. Por eso las mujeres tienden a preferir hombres con hombros y pecho ancho, como se ve en este estudio, también en este y en este otro (entre otros muchos). Lamentablemente, hay cosas que no se pueden cambiar (o muy poco), como densidad ósea y el ancho de los huesos. Pero sí podemos trabajar los músculos.

No vas a poder aumentar el tamaño de tu tórax, pero sí puedes aumentar los dorsales y los pectorales. También puedes (y debes) cambiar tu postura para proyectar una mayor anchura de hombros y pecho (y, de paso, mostrar más determinación).

Si crees que necesitas potenciar esto, te recomendamos echar un vistazo a nuestro artículo sobre cómo ensanchar el pecho y los hombros.

Gravedad de la voz

La gravedad de la voz también es un rasgo sexual secundario de los hombres. Hay muchos estudios en los que se ha demostrado que las mujeres prefieren a los hombres con voz más grave y que los hombres pierden atractivo a ojos de las mujeres si fingen un tono de voz agudo.

Conseguir una voz más grave no es especialmente complicado, aunque tendrás que practicar bastante y, en la mayoría de casos, tendrás que tener una voluntad consciente de forzar la voz para cambiarla.

Esto a algunos (como a mí) nos da mucho por culo, por lo que optamos por no trabajar este punto. En mi caso, al fin y al cabo, pese a no tener una voz muy grave, tampoco es aguda. Quizá si la tuya sí es muy aguda, sí sea conveniente que lo trabajes más.

Eso ya, a tu elección.

Aquí tienes un artículo entero dedicado a cómo tener una voz más grave.

Altura

La altura es otro rasgo sexual secundario de los hombres y uno de los más importantes a la hora de atraer mujeres, siempre y cuando mantengas ciertas proporciones. Sobre esto hay muchísimos estudios. El anterior es tan solo un ejemplo.

Seguro que has oído muchas veces a mujeres decir que, si un hombre mide más de metro ochenta, automáticamente pasa a ser el doble de guapo. Es así.

Lógicamente, aumentar tu altura no es fácil. Si aún eres joven y te estás desarrollando (digamos, menos de 20 años), puedes trabajar por mejorar tu altura. Pero, si ya eres adulto, tendrás que fiarlo todo a la postura.

En este artículo tienes algunas claves acerca de cómo ser más alto.

Adelgazar y perder grasa corporal

La grasa corporal y la testosterona son opuestos. Así de simple. Hay múltiples estudios que han demostrado que una mayor cantidad de grasa corporal se correlaciona con una menor cantidad de testosterona y una mala calidad del semen.

¿Es la testosterona baja lo que causa el aumento de la grasa o el aumento de la grasa lo que causa la bajada de testosterona? Lo cierto es que se afectan mutuamente. Esto es bueno y malo.

Es malo porque, una vez estás dentro de ese círculo vicioso, es complicado de salir. Pero, una vez sales, se convierte en un círculo virtuoso donde perder peso te hace tener más testosterona y tener más testosterona te hace acumular menos grasa (además de hacerte estar más activo y querer hacer más ejercicio).

Tenemos un artículo con lo básico acerca de cómo adelgazar y perder grasa corporal, donde explicamos cómo perder peso y ganar músculo teniendo sobrepeso u obesidad.

Lo relevante aquí es que tengas claro que, si quieres resultar atractivo a las mujeres, debes perder esa barriga. Tener un cuerpo sin grasa implica muchas cosas: Mayor testosterona, mejor atractivo para los estándares de belleza de nuestras sociedades, mayor probabilidad de proteger a la mujer, mayor confianza en ti mismo…

En fin, adelgazar (y ganar fuerza y músculo, que veremos en el siguiente apartado) te aporta muchas cosas positivas a la hora de resultar más atractivo a ojos de las mujeres. Y, por supuesto, también mejorará tu salud.

Por tanto, si estás gordo, lo primero que tienes que hacer es adelgazar.

Fuerza y músculo

Al igual que en el caso anterior, un carácter sexual secundario del hombre es tener mayor masa muscular y fuerza física, ambas directamente relacionadas con los andrógenos y, especial (aunque no únicamente), con la testosterona.

Por tanto, a la vez que adelgazas, deberías hacer entrenamientos de fuerza para aumentar tu masa muscular. Sucede algo parecido al caso anterior: Si ganas masa muscular, resultarás más atractivo porque estarás señalizando mayor testosterona, cumplirás mejor los estándares de belleza, tendrás más confianza en ti mismo, serás visto como más protector…

Y, además, te sentirás más cómodo y con autoridad frente a otros hombres, algo que, más allá de que sea valorado por las mujeres, debería ser importante para ti.

En este artículo tratamos el tema de cómo tener más fuerza y músculo independientemente de cuál sea tu punto de partida.

Agilidad y flexibilidad

La agilidad y la flexibilidad no son atributos tan claramente masculinos como los anteriores. Sin embargo, siempre aportará un pequeño extra respecto a quien solamente pierde peso y gana músculo.

Al fin y al cabo, ser capaz de trepar rápidamente a un árbol (por decir algo) es mejor que no ser capaz, sobre todo en un entorno donde los alimentos estaban en lo alto de los árboles. Por tanto, la flexibilidad y la agilidad también pueden resultar atractivas para las mujeres.

Y, aunque no fuera así, no va a jugar en tu contra por ese lado y te va a resultar positivo y saludable a nivel personal. Así que deberías trabajarlo.

Aquí te dejamos un artículo acerca de cómo ser más ágil y flexible.

Resistencia física

Con la resistencia física sucede un poco como en el caso anterior: No es un atributo propio de los hombres. De hecho, hay estudios que señalan que, de media, las mujeres tienen mayor resistencia física. También hay estudios que dicen que un exceso de cardio es negativo para la testosterona.

Sin embargo, la resistencia física tiene sus contrapartes positivas para el hombre. Por ejemplo, y con la psicología evolucionista en la mano, es muy probable que, quien tuviera más resistencia, fuera más capaz de perseguir y dar caza. Por lo tanto, era un mejor partido a ojos de una mujer.

En su libro Bronze Age Mindset, BAP comenta que, en la Grecia clásica, los griegos eran capaces de correr a máxima velocidad cientos de metros o incluso kilómetros cargados con pesadas armaduras y, después de eso, pasarse horas batallando con el enemigo. Incluso dice que la hazaña de Fidípides, cuya carrera de 40 kilómetros da nombre a las maratones actuales, no era algo infrecuente en aquella época.

Más allá de que sea una exageración o no, lo cierto es que la resistencia física es algo que, en general, es positivo trabajar y potenciar. Además, piensa que la resistencia física te ayudará a tener un mejor rendimiento en la cama.

No obstante, como ya hemos dicho, un exceso de cardio puede reducir tu testosterona, por lo que te recomendamos que visites dos de nuestras guías. La primera es cómo y cuánto cardio debería hacer un hombre, y la segunda es cómo ganar resistencia física.

Belleza facial y rostro simétrico

Esto no es un carácter sexual secundario, pero tanto a hombres como a mujeres nos atraen las caras simétricas. Una cara simétrica es indicativa de buena salud y calidad genética, por lo que haremos bien en trabajar nuestra simetría facial.

Evidentemente, como pasaba a la hora de ensanchar el pecho, esto tiene sus límites. Al igual que no puedes ensanchar tu caja torácica, no puedes ensanchar tu cráneo. Pero hay formas de corregir pequeños detalles que pueden ayudarte a resultar más guapo de cara y, por tanto, más saludable, con mejor genética y, en general, más atractivo (tanto para mujeres como para hombres, lo cual también es útil).

Aquí tienes un artículo donde explicamos cómo ser más guapo de cara.

Mandíbula cuadrada

Seguro que alguna vez has escuchado a las mujeres decir que les encantan los hombres con la mandíbula cuadrada. Y es cierto. La mandíbula cuadrada indica mayor testosterona y mejor sistema inmunitario durante el desarrollo (y, previsiblemente, tras éste, claro).

Por tanto, las mujeres prefieren a los hombres con mandíbula cuadrada porque aumenta la probabilidad de que su hija tenga una mejor salud (además de, indirectamente, señalar que es un candidato que, con mayor probabilidad, les protegerá de ser necesario).

Con la mandíbula sucede como con la simetría facial o el ensanchamiento del tórax: No se puede cambiar la estructura ósea. Pero sí podemos hacer pequeños arreglos musculares y sobre la grasa que tengamos en la cara para conseguir una mejor apariencia.

Si quieres mejorar este punto, te recomiendo nuestro artículo sobre cómo tener la mandíbula cuadrada.

Calvicie

La calvicie también se relaciona con la testosterona. Cuanta más testosterona, mayor calvicie y a edad más temprana. Por supuesto, no te estoy recomendando que te quedes calvo. Es más bien un: “tranquilo, que seas calvo no es un problema, tómatelo al revés, las mujeres te van a ver como más varonil”.

De todas formas, tal como sucedía con la barba y el vello corporal, hay que tener en cuenta que la calvicie no depende exclusivamente de la testosterona, sino que, en buena medida, es genética.

Aunque no está del todo claro por qué se produce, la teoría más aceptada actualmente es que el hombre tiene una enzima que convierte la testosterona en dihidrotestosterona, y esta última es la responsable de la calvicie.

Por tanto, cuanta mayor testosterona, mayor dihidrotestosterona, y mayor calvicie. Pero… la sensibilidad a la dihidrotestosterona es genética. Es decir, puedes tener mucha testosterona y generar mucha dihidrotestosterona, pero, si genéticamente no eres sensible a ésta, no te quedas calvo.

Por lo tanto, no te preocupes en exceso: Si eres calvo, es señal de que tienes alta testosterona, pero, si no lo eres, no es señal de que tengas baja testosterona. Ni en un caso ni en otro debes preocuparte.

Así que, si eres calvo, rápate y luce la calva. A las mujeres no solo no les disgustará, si no que les atraerá.

Largura y grosor del pene

El tamaño del pene también está relacionado con la testosterona y otros andrógenos. Este parece un punto menos importante porque, al fin y al cabo, no vas a ir por ahí enseñando tu miembro. Pero no es así. Ser atractivo no es solamente causar una buena primera impresión.

Ser atractivo también es lo que hablan las mujeres de ti. Por ejemplo, si tienes una relación y tu mujer habla de ti con sus amigas, esa información acabará circulando. Quizá no sea explícitamente si la tienes grande o no, pero sí será si está satisfecha o no en la cama.

Ese tipo de cosas se acaban sabiendo y da igual si eso te parece bien o mal. Es así y punto. Por tanto, es importante dejar el listón alto tanto para tener mantener a tu pareja interesada como para que, si el día de mañana lo dejáis, haya una serie de mujeres que saben que cumples en la cama.

Para cumplir en la cama no es necesario tener un pene grande, pero a igualdad de condiciones, mejor tenerla más grande. Por varias razones: Indica mayor testosterona, tendrás más confianza en ti mismo, a ellas les causa una mejor primera impresión, da un extra de placer (especialmente por el grosor), etc.

Y es que, sí, digan lo que digan, el tamaño importa. En este estudio se pudo comprobar que prefieren las pollas grandes.

Así que, sí, te vendrá bien tener un pene más grande.

Como puedes imaginar, en internet existen diez mil millones de remedios milagro para agrandar el pene, y muy pocos tienen la más mínima evidencia detrás que los sustente. Nosotros hemos hecho una selección de lo que sí funciona en este artículo sobre cómo alargar y engrosar el pene.

Tamaño de los testículos

Con los testículos sucede exactamente lo mismo que con el pene, así que no vamos a extendernos mucho aquí. Te interesa tener unos testículos grandes y con una buena producción espermática.

Aquí te dejamos nuestro artículo sobre cómo tener testículos más grandes.

Fertilidad

La fertilidad está directamente relacionada con la masculinidad y los andrógenos, aunque hay que tener cuidado, porque un exceso de testosterona (especialmente si no es generada por el propio organismo) puede acabar teniendo un efecto negativo en la fertilidad.

Las mujeres utilizan todos los caracteres sexuales secundarios como proxies para determinar aquellas parejas que potencialmente son más fértiles y es más probable que les den una descendencia fuerte y saludable. Por supuesto, esto se hace inconscientemente. Pero se hace.

Por suerte para ti, potenciar esos otros caracteres sexuales secundarios hará que, al mismo tiempo, potencies tu fertilidad (salvo que tengas alguna afección que requiera atención médica, claro), porque la mayoría de mejorías de esos caracteres sexuales secundarios tienen que ver con hábitos de vida saludables que redundan en mayor fertilidad.

Por supuesto, mejorar tu fertilidad también será algo positivo para ti específicamente, porque te permitirá tener una mayor confianza en ti mismo.

Si queremos potenciar nuestra fertilidad, tendremos que potenciar la cantidad de producción espermática, el recuento de espermatozoides, la motilidad de los mismos y su morfología.

Esto es algo lo suficientemente complejo como para tratarlo en un artículo específico, así que aquí tienes nuestro artículo sobre cómo ser más fértil, para que lo sepas todo al respecto.

Caracteres sexuales secundarios psicológicos

Vamos a ver ahora los caracteres secundarios psicológicos. Con ellos, tendrás otro 40% del trabajo hecho. Sin embargo, esto es un poco más complicado que en el caso de los caracteres físicos, así que tendrás que trabajarlos más activamente y practicarlos para sacar lo mejor de ti.

Vamos a ver cuáles son estos caracteres sexuales secundarios psicológicos que tienes que trabajar para ser más atractivo y por qué resultan atractivos a las mujeres:

Competitividad

Si hay un atributo psicológico que se identifique claramente con el hombre ese es, sin duda, el de la competitividad. Y, pese a que tantas teorías hoy en día digan que es un constructo social, lo cierto es que la responsable de esa competitividad es la testosterona.

La lógica que opera aquí es sencilla: Las mujeres tienden a la hipergamia (esto es, seleccionar a los mejores varones), por tanto, evolutivamente, los hombres han evolucionado para competir por llegar a los puestos más altos de la jerarquía social. Y esto es válido tanto a la hora de darle un palazo en la cabeza a otro hombre como a la hora de competir por llegar a un puesto directivo.

Hay múltiples estudios que demuestran que la testosterona es la responsable de la competitividad. Por tanto, demostrar ser más competitivo (o haber tenido éxito tras un proceso que implica competencia), estará señalizando una mayor testosterona.

Así que, si no eres un hombre competitivo, deberías trabajar para serlo más. Además, te irá mejor en todos los ámbitos. Los hombres que no son competitivos tienden a ser hombres mediocres en todos los aspectos.

Te dejo por aquí nuestra guía sobre cómo ser más competitivo.

Elegancia

Este es un punto curioso, porque, en nuestras sociedades, se tiende a ver como que es la mujer la que debe arreglarse para seducir al hombre, mientras que el hombre puede ir hecho un asco y aun así va a poder seducirlas a ellas.

Y esto no solo es incorrecto, sino que es opuesto a la naturaleza humana y a la naturaleza en general. En prácticamente todas las especies animales es el macho el que tiene elementos adicionales para atraer a las hembras.

Esto se ve muy claramente en las aves, donde los machos tienen colores vivos mientras que ellas tienen un color pardo más mediocre (no digamos ya si tomamos como ejemplo los pavos reales). Pero también pasa en los mamíferos. Piensa en los cuernos de los ciervos o la melena del león.

El caso es que el hombre debe ser elegante. Y tenemos estudios que confirman que esto no es una cuestión meramente cultural, sino que se debe a aspectos biológicos. A mayor testosterona, mayor preferencia por marcas de lujo y búsqueda de símbolos de estatus.

En este otro estudio se encontró que los artistas tienden a tener mayor testosterona. Y es normal. Al final, enseñarle a una mujer un cuadro que has pintado no deja de ser como enseñarle un plumaje con colores muy vivos. Es una expresión cultural de algo biológico.

Te dejo aquí nuestra guía con consejos básicos sobre cómo ser más elegante.

Independencia y libertad

La independencia también es una característica propia de los hombres. Solo tienes que pensar en la figura del aventurero, del pirata, del vaquero… ¡Si hasta el hecho de coger un coche e irte hacer kilómetros es una reminiscencia de esa independencia y libertad que los hombres necesitamos!

Alguien podría pensar que estas imágenes del aventurero, el pirata o el vaquero reflejan constructos sociales y que, por tanto, estarían más cerca de los roles de género que de caracteres sexuales secundarios. Pero no.

Es cierto que el rol de género del hombre hace hincapié en la libertad y la independencia, pero eso no viene de la nada. Viene de un aspecto biológico muy simple: La reproducción.

La mujer, por su forma de reproducirse, es dependiente durante, como mínimo, nueve meses (en realidad son tres años). Necesita alguien que le provea recursos mientras gesta al pequeño y éste se desarrolla.

Da igual si esto lo hace el grupo, la familia extensa o un único varón. Eso no es lo relevante en este punto. El punto aquí es que la mujer tiene esa dependencia de terceros, mientras que el hombre no la tiene.

Es por ello que las mujeres tienden a buscar hombres libres e independientes, porque son el complemento que necesitan (alguien tiene que ir a por los recursos, y quien va a por los recursos tiene la posibilidad de ser libre). Al fin y al cabo, piénsalo: ¿Qué atrae más a una mujer? ¿Un aventurero o un funcionario?

Si crees que este es un punto débil en tu caso, te conviene leer esta guía sobre cómo ser más independiente y libre.

Impulsividad

La impulsividad es otra de las características de los hombres, y, de nuevo, está relacionada con la testosterona. Existen múltiples estudios que muestran la relación entre testosterona e impulsividad y cómo estas hormonas afectan a la aversión al riesgo que tienen los hombres.

Las mujeres, por su parte, tienden a considerar las consecuencias de sus actos tanto para sí como para terceros, reflexionar mucho más las decisiones que toman, etc. Es normal: Evolutivamente, el hombre ha necesitado tomar decisiones más rápidas y la mujer decisiones más reflexionadas.

Esto no quiere decir que tengas que convertirte en un cabeza hueca que actúa exclusivamente por impulsos. La reflexión es importante y necesaria. Sin embargo, si eres una persona especialmente tranquila y reflexiva, deberías trabajar un poco más tu impulsividad. Eso te hará más atractivo.

Aquí te dejo una guía sobre cómo ser más impulsivo.

Valentía

Por último, tenemos la valentía. Y aquí hay que distinguir dos tipos de valentía: Una negativa y una positiva.

La negativa, en realidad, ni siquiera es valentía, sino inconsciencia. Es el joven adolescente que pone en riesgo su vida de forma absurda. Ojo: Esto también es producto de la testosterona, así que el hecho de que sea una valentía “negativa”, no significa que se deba ignorar. Simplemente, si quieres ser más atractivo para las mujeres, conviene estar vivo. Poner en riesgo tu vida conduciendo sin casco a 80km/hora tu ciclomotor no es una buena idea.

La positiva es aquella que surge del honor y del deber y, muchas veces, implica miedo. Esto es paradójico, porque parece que sean cosas antitéticas. Pero no es así. No tener miedo no es ser valiente, es ser inconsciente. Ser valiente, desde un punto de vista positivo, es ser capaz de sobreponerte al miedo.

Es por esto que la valentía está a medio camino entre un carácter sexual secundario y un rol de género (lo he incluido aquí pero podría haberlo incluido en la siguiente sección).

Como conclusión, decir que ambos tipos de valentía son útiles a la hora de resultar atractivo, y que el primero más que el segundo indica una mayor testosterona. Pero, a la vez, tu objetivo como hombre no debe ser resultar atractivo a cualquier precio.

Una muerte heroica vale la pena. Un accidente de tráfico no es una muerte heroica, es una muerte estúpida. Pon esa impulsividad e inconsciencia al servicio de un bien mayor.

Más allá de esto, aquí tienes unos consejos sobre cómo ser más valiente.

Potenciación rol de género

Por último, vamos a comentar los roles de género y cómo potenciarlos. Como dije, los roles de género son las normas y formas de comportarnos en sociedad según nuestro género (o sea, hombres) en relación a la sociedad en general y al otro género en particular. Como también dijimos antes, los roles de género son mucho más volátiles.

¿A qué nos referimos con volatilidad de los roles de género?

Tranquilo, no tiene nada que ver con lo de ser género fluido. Con volatilidad de los roles de género nos referimos a que éstos cambian constantemente y los comportamientos que se esperan de nosotros varían dependiendo de múltiples factores.

Por ejemplo, si somos jóvenes y estamos ligando con una mujer madura, esa mujer va a esperar unos determinados roles que serán diferentes a los que tendrá una joven que esté ligando con nosotros en el caso de ser maduros.

Esa es una primera volatilidad de los roles de género. Tanto para hombres como para mujeres, no esperamos el mismo comportamiento a los 20 que a los 40 años. En el primer caso se esperará de nosotros mayor espontaneidad, mientras que, en el segundo caso, mayor madurez. Por ejemplo.

Los roles de género también son volátiles dependiendo del entorno. Ernesto Castro es un divulgador de filosofía que, aunque no concuerdo con él en muchas cosas, es inteligente y tiene destellos que valen la pena. Uno de ellos es decir que muchas exigencias de comportamiento de las feministas no son más que las nuevas normas de cortesía.

Estoy bastante de acuerdo con ello, aunque no creo que sea algo generalizable. Creo que depende del entorno de la mujer en concreto y de sus ideas. Las normas de cortesía no son las mismas para una mujer de derechas que para una feminista radical. En el primer caso, lo cortés es pagar la cena, en el segundo caso, lo cortés es pagarla a medias.

Sobre esto hay muchas opiniones (no es algo tan claro y evidente como lo de los caracteres sexuales secundarios), y muchos dicen que no, que la cena la tienes que pagar tú porque por muy feminista que sea, se siente atraída por quien paga (porque, desde un punto de vista de la psicología evolucionista, estarías demostrando que puedes proveer recursos).

No lo tengo tan claro. Creo que desde la teoría de señales honestas costosas se puede contestar esa idea. Igual que puedes afeitarte la barba como señal de que te sobra testosterona y lo muestras de otras formas, puedes pagar a medias la cena porque puedes demostrar por otras vías que estás en una posición holgada.

Al fin y al cabo, llevándolo al extremo, ¿qué más da pagar a medias la cena si luego llevas un Rolex o tienes un Ferrari en la puerta? ¿Va a cambiar eso la imagen de buen o mal proveedor de recursos que tenga la chica sobre ti? No tiene pinta.

¿Cómo gestionar la volatilidad de los roles de género?

Asumido que los roles de género son volátiles y que no todas las mujeres van a esperar lo mismo de nosotros y, por tanto, no siempre vamos a tener que comportarnos igual… ¿Cómo lo gestionamos?

La mejor forma es partir de la base de que los roles de género tradicionales están bien. Si construyes sobre esa base, la mayoría de las veces no tendrás problemas. Al fin y al cabo, las feministas radicales son pocas, y para la mayoría de las mujeres está bien que pagues la cena.

Además, incluso para las que creen que esos roles deberían ir cambiando (lo crean de verdad en su fuero interno o no, estén equivocadas o no —eso es irrelevante), el hecho de que te comportes siguiendo esos roles demuestra que “eres un hombre”. Quizá pensarán que lo expresas de forma incorrecta, pero no dudarán de que lo seas.

A partir de esos roles básicos, puedes ir modulando dependiendo de qué tipo de mujer estés intentando ligarte. Para saber qué tipo de mujer estás intentando ligarte, lógicamente, tendrás que, por un lado, saber cuanto más mejor sobre sociología y antropología de género y psicología evolucionista, y, por otro lado, tener práctica y experiencia tratando con mujeres de muy distinto tipo.

Si conoces cuáles son los roles de género que se esperan de un niño, de un hombre, de una niña, de una mujer, de cualquiera de esas opciones atravesada por la clase social (o sea, qué se espera de un hombre de clase alta y de un hombre de clase baja), etc., sabrás qué está buscando la mujer con la que estás ligando, y podrás modular tu comportamiento para encajar mejor en lo que ella está buscando.

(Una nota que es muy obvia, pero, por si acaso, mejor aclararla: Evidentemente, mi recomendación es que, si haces uso de esto, lo hagas solamente para ligar y tener relaciones esporádicas o casuales. Si vas a tener una relación larga no puedes estar continuamente fingiendo el comportamiento de un chaval joven e impulsivo si no lo eres).

Esta modulación es difícil y es cuestión de práctica. Y, además, puedes saber muchas cosas al respecto y al final apenas utilizar un 5% de todo lo que has aprendido. Por suerte, la importancia que tiene esto a la hora de resultar atractivo es muy inferior a la que tienen los caracteres sexuales secundarios antes mencionados.

Yo, por ejemplo, tengo una especial predilección por las mujeres de izquierda (y cuanto más radical, mejor). Por supuesto, la mayoría son muy feministas. El único juego con los roles de género que yo practico tiene que ver con eso: Quién paga la cena, quién conduce, quién lleva las bolsas de la compra, etc.

Con el tiempo, me he dado cuenta de que, al final, ese juego responde más a dinámicas de control que a otra cosa. Las mujeres feministas quieren sentir que controlan la situación, pero no quieren controlarla realmente. Ese intercambio de roles de género momentáneo permite que ellas sientan esa ilusión de control, de estar en igualdad de condiciones.

El problema es que mantener eso requiere un equilibrio, porque si termina creyendo que, realmente, es ella quien controla la situación y la relación, dejarás de resultarle atractivo (como sucede con cualquier mujer). Por tanto, hay que jugar ese tira y afloja pero saber dónde están los límites y ser capaz de marcarlos cuando es necesario.

Dicho sea de paso, ese tira y afloja sobre el control, la independencia, la libertad y demás, es lo que creo que está detrás de que, en mi experiencia, la mayoría de mujeres feministas en la cama pasen a ser las más sumisas.

Por tanto, no nos dejemos llevar por ideas simplistas de que adoptar o no tal o cual rol de género nos va a hacer menos atractivos a ojos de las mujeres. Es algo muy complejo y variable y que depende de qué busquemos, con qué tipo de mujer tratemos, qué tipo de relación queramos, la situación concreta, etc.

Y por ser tan complejo, variable y volátil necesita práctica y conocimiento (y una cierta dosis de intuición).

Pero bueno, ya hemos reflexionado lo suficiente sobre el tema. Como he dicho antes, si partes de cero, lo mejor que puedes hacer es conocer el rol de género clásicos del hombre e ir pivotando y haciendo pruebas a partir de ahí.

Así que vamos a ver cuál es ese rol de género del hombre, o sea, qué espera la sociedad (y las mujeres) de un hombre.

Autonomía

De un hombre se espera que sea autónomo. Ya lo hemos visto en la sección de caracteres sexuales secundarios psicológicos: El hombre es libre e independiente, y por ello la sociedad y las mujeres esperan de él que sea autónomo y se valga por sí mismo.

Hay muy pocas mujeres (yo jamás conocí a ninguna) que quiera un hombre al que mantener. Como mucho, pueden desear estar en igualdad de condiciones (esto es, tener ellas también autonomía, especialmente económica).

Pero un hombre que no es autónomo, no es un hombre, y, por tanto, las mujeres no lo desean.

Para aprender a ser más autónomo te puede servir el artículo que ya mencionamos antes sobre cómo ser más libre e independiente.

Determinación e iniciativa

Este es un rol de género que, en realidad, está bastante asentado sobre caracteres sexuales secundarios, por lo podría haberlo puesto en la sección anterior. No obstante, me parece que está mejor aquí, porque la determinación y la iniciativa no es tanto un carácter sexual secundario sino una consecuencia de varios de ellos, más lo que la sociedad y mujeres esperan de los hombres.

Así que creo que aquí está mejor.

El caso es que, mientras que las mujeres tienden a dar más vueltas a las cosas y ser más indecisas, los hombres tienden a ser más decididos y tener más iniciativa.

No hablamos solamente de quién debe entrar a quién en un bar a la hora de ligar. Hablamos de si hay que decidir o no una inversión o si mandar al niño a tal o cual colegio. Generalmente, la mujer será más indecisa, mientras que el hombre, aunque valore diferentes opciones, acabará decidiendo una y adhiriéndose a esa decisión con todo.

Ojo: Esto no siempre es bueno y positivo. Pero no hablamos de qué es lo mejor, sino de qué esperan la sociedad y las mujeres que sea un hombre. Como dijimos, esto es voluble y puede variar, pero, en general, es así.

Aquí te dejo nuestro artículo sobre cómo ser más decidido.

Objetividad, racionalidad y criterio

Los hombres están más orientados a las cosas y las mujeres a las personas. El hombre es más racional, objetivo y con mayor criterio, mientras que la mujer es más emocional, se guía más por la intuición y carece de tanto criterio al entender y comprender todos los puntos de vista (y, por tanto, a cierto nivel, validarlos).

Esto, de nuevo, está a medio camino entre caracteres sexuales secundarios y roles de género (al final, más o menos, los roles de género siempre se edifican sobre alguna diferencia biológica). Sin embargo, sea como sea, lo cierto es que la sociedad y las mujeres esperan que el hombre sea más lógico y racional.

Aquí te dejo nuestro artículo sobre cómo ser más lógico.

Practicidad y pragmatismo

Otro rol de género que se espera que el hombre cumpla es el de ser práctico y pragmático. Esto es, no perderse en detalles innecesarios e ir a lo relevante. En ocasiones, esto significará buscar la eficacia por encima de la eficiencia (aunque no siempre).

Esto no siempre se cumple, porque, como todo rol de género, opera en relación a otros factores. Por ejemplo, un coche utilitario o una furgoneta son más prácticos que un deportivo, pero un deportivo cumple una función de potlatch que te permite captar más la atención de las hembras. Por tanto, se puede optar por esto último a pesar de ser menos práctico.

Como dijimos, los roles de género son más volátiles y complejos que las simples diferencias biológicas. Simplemente, te muestro “la base” de esos roles de género tradicionalmente aceptados.

Te dejo por aquí nuestro artículo sobre cómo diferenciar lo importante de lo que no lo es y cómo dejar de procrastinar.

Proveedor y protector

También se espera del hombre que sea un proveedor y un protector de su pareja. Es importante notar como estos dos aspectos rara vez se esperan al revés y, de hecho, si pensamos en una pareja en la que sea ella la que sea proveedora y protectora, nos resulta muy raro.

Como en los demás roles de género, esto tiene una base biológica que ya hemos tratado un poco por ahí arriba. No vamos a repetirnos. Simplemente, la mujer espera que el hombre sea protector y proveedor, incluso cuando ella sea fuerte y capaz por sí misma.

Te dejo aquí nuestros artículos sobre cómo ser rico y cómo ser más valiente.

Madurez

Por último, del hombre también se espera que sea maduro. Ninguna mujer siente atracción por un niño o un adolescente, salvo que busque un polvo rápido (o, en alguna ocasión, sexo más o menos habitual, pero sin compromiso).

En general, una mujer quiere un hombre de verdad a su lado. Una persona madura que tiene objetivos en la vida y que ya no está para comportarse como cuando tenía 16 años.

No cabe duda de que algunos destellos del comportamiento que se tenía cuando se tenían 16 años son positivos, porque indican que ahí hay testosterona y jovialidad todavía. La madurez no es vejez. No es ser incapaz de sacar esa jovialidad. Es saber cuándo sacarla. La madurez es el punto medio entre ser un inconsciente incapaz de controlarse y ser alguien que ya no tiene nada que controlar.

Aquí tienes nuestro artículo sobre cómo ser más maduro.

Son las hormonas, estúpido

Para terminar, comentar que la mayor parte de los aspectos que tenemos que mejorar para ser más atractivos a las mujeres siendo más varoniles y masculinos viene dado por una correcta combinación de hormonas en nuestro cuerpo.

Por lo tanto, la forma más eficaz, rápida y saludable de conseguir todo lo que hemos hablado es conseguir un buen balance hormonal. Esto es más fácil de decir que de conseguir, pero deberías tenerlo en cuenta.

Por supuesto, no lo fíes todo a las hormonas. Las hormonas no te van a poner a hacer press banca. Pero son importantes, así que hay que conocer cómo funcionan y tratar de optimizar nuestros niveles para dar el 100% de nuestro potencial.

El tema de las hormonas es muy extenso, así que será mejor que visites nuestra guía sobre hormonas masculinas.

Y esto es todo acerca de cómo ser más atractivo para las mujeres siendo más masculino y varonil. Recuerda que esta es una guía que forma parte de una guía más amplia acerca de cómo ligar más. Te recomiendo visitarla, porque, para ligar más, no basta con ser más atractivo.

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Excelsus es el creador de MundoMarte. Sus inquietudes giran alrededor de la sociología, la economía, la política y el emprendimiento.

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